Pocas veces habían coincidido en un Servicio Divino de todos los ministerios de Distrito en las comunidades del sur de Levante. No solo fue uno, sino dos, los Servicios Divinos el fin de semana del 13 y 14 de mayo.
Servicio Divino en Torrevieja
Todo comenzó el sábado por la tarde en la comunidad Alicantina de Torrevieja donde, ya al entrar, se podía apreciar el clima festivo. No era para menos, ¡el Servicio Divino lo haría el Apóstol de Distrito Zbinden!.
El Apóstol sirvió con la palabra: «Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad» (Salmos 119:33-35).
Dios no arregla nuestros problemas materiales, dijo el Apóstol de Distrito, solo venimos a la Iglesia en busca de la salvación de nuestras almas. Para ello, primero debemos ver en la comunidad a Dios, a Él venimos a ver y a escuchar.
En segundo lugar, le pedimos entendimiento. Queremos entender a Dios. A veces Él permite que algo que tal vez habíamos escuchado por muchos años, por fin lo entendamos. Le decimos a Dios, gracias, ahora te entiendo, entiendo lo que quieres de mí, mencionó el ministerio.
Y en tercer lugar, le pedimos por fuerza para enfrentar el día a día. Ya que solos es muy difícil, porque a veces hacer la voluntad de Dios va en contra del propio yo. Muchos a partir de ahí hacen su propio evangelio, esto es más fácil. Jesús iba más allá porque amaba al prójimo. Cuando Pedro le negó, el Señor no lo tuvo en cuenta y siguió confiando en él. Cuando escuchamos ciertas cosas dichas por Dios por el obrar del Espíritu Santo, decimos: «A mí esto no me va a pasar» y, al igual que Pedro, negamos a Cristo una y otra vez con nuestro obrar. Los niños a veces no son muy obedientes y nosotros, ¿somos obedientes?, preguntó el Apóstol. Dios nos tiene paciencia, tengamos más paciencia con nuestro prójimo que con nosotros mismos, afirmó.
También pudieron colaborar en el altar el Obispo y el Apóstol Camenzind
Al finalizar el Servicio Divino, los más de 60 asistentes pudieron quedarse a saludar a los Apóstoles y el resto de los ministerios de Distrito y compartir con todos una rica merienda preparada especialmente por los fieles para la ocasión.
Servicio Divino en Murcia
El domingo 14 era el turno de la comunidad de Murcia. En esta oportunidad el Apóstol de Distrito sirvió con la palabra: «Quitad la piedra» (Juan 11:39 una parte).
Esta parte del texto corresponde a la historia que todos conocemos de Lázaro. Cuando le contaron a Jesucristo que Lázaro estaba muy grave Él les dijo que Lázaro iba a morir. Y cuando por fin decidió ir a Betania, los Discípulos no lo comprendieron. Por un lado, era peligroso para Jesús y por otro, después de unos días de la muerte de Lázaro, humanamente no tenía sentido, dijo el Apóstol de Distrito Zbinden.
A veces pensamos que Dios está lejos (como Marta). Que no reacciona ante lo que le pedimos o frente a lo que estamos viviendo (como lo hizo Jesús). Pedimos en oración comprender a Dios y que nos de fuerza para no perder la confianza. Seamos pacientes, la impaciencia nos aleja de Dios.
«Quitad la piedra», dijo Jesús, para que podáis ver el milagro. ¿Cuáles son nuestras piedras?: el enfado, ver que la iglesia no es la de antes, que ya no es buena. Los prejuicios: ¿cómo el Pastor no hizo nada? Con este siervo no me llevo nada del Servicio Divino...
Todo lo que necesitamos viene de Dios y el Pastor es quien cuida de tu alma por causa de Jesucristo, afirmó el ministerio. Por medio de los ministerios y por fe, Cristo obra en nosotros, de otro modo no puede. Si piensas: «Lo que yo esperaba nunca sucedió», por favor levanta esa piedra y deja que Cristo obre el milagro, pidió el Apóstol.
Otra piedra puede ser la injusticia, pero Dios es justo. Pedimos a Dios en la oración ayúdame, y si quitamos estas piedras Él nos ayuda y obra el milagro. A Lázaro le dijo sal de donde estás. A Lázaro tuvieron que quitarles las ataduras para que se acercara a Jesús.
También fueron llamados a colaborar desde el altar el Apóstol Camenzind que sirvió en español y alemán. También lo hizo el Obispo. Ambos se unieron en el sentir a la predica del Apóstol de Distrito.
Después de la absolución y de la Santa Cena llegó un momento maravilloso y muy apreciado dentro de la fe nueva apostólica y es la dispensación de la Santa Cena para las almas del más allá. Los elegidos para recibir la Santa Cena en representación de las almas del más allá fueron los Dirigentes del Distrito Levante.
Con mucha alegría los casi 40 asistentes se quedaron a saludar a los ministerios, para dar por finalizado un fin de semana maravilloso en el sur del Distrito Levante.