En un emotivo Servicio Divino en conjunto, las comunidades de Palma y Manacor, del Distrito Baleares, vivieron momentos de profunda comunión y bendición. Durante esta ocasión especial, con la visita del Obispo Alganza, se puso en su merecido estado de descanso a un querido Pastor, quien durante muchos años sirvió fielmente en ambas comunidades.
El texto bíblico utilizado en este tercer domingo de julio fue el previsto para este día, tomado de los Hechos de los Apóstoles 9:31: «Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo».
El Obispo comenzó su prédica expresando la alegría de poder vivir nuevamente un Servicio Divino en la comunidad. Retomando el canto del coro (Una parte de Dios está en mí) el ministerio expresó: «El Señor quiere santificarnos», y reflexionó sobre cómo Dios desea bendecir a la comunidad, santificar nuestro ser y nuestra alma. Y enfatizó: «Eso tiene algo que ver contigo y conmigo. Algo tiene que suceder».
Además, recordó cómo, cuando Jesús se ponía en medio de los hombres, siempre pasaba algo. Después de un encuentro con Él, nada era igual: Jesús cambiaba la perspectiva de las personas, dirigía su mirada hacia lo esencial, lo que debía tocar el corazón.
El Obispo subrayó que esto también debe ocurrir hoy, cada vez que nos reunimos como comunidad: «Está el Señor Jesús en medio de nosotros, lo creemos». Donde está Jesús, tiene que haber un movimiento interior, algo debe suceder en nuestros corazones.
‘Venga tu reino’... Esas palabras del Padre Nuestro vinieron al pensamiento del ministerio. El reino de Dios ya comenzó en Cristo y está presente en su Iglesia. Por esto, es fundamental que el Señor sea percibido cada vez más en el centro de la comunidad y de nuestros corazones. Aunque enfrentemos caídas y dificultades, la verdadera paz consiste en saber que el Señor está con nosotros, brindándonos sostén, ayuda y fuerza. Como un niño que aunque se caiga muchas veces, siempre encuentra el sostén para volver a ponerse en pie.
El sentir del Espíritu Santo fue complementado por una Diaconisa y un Diácono. Ambos invitaron a la comunidad a vivir en comunión, fortaleciendo la paz y el amor mutuo como fundamento para el crecimiento espiritual y la edificación de la Iglesia.
Por el envío del Apóstol, el Obispo puso en estado de descanso un Pastor, quien con mucho amor trabajó durante tantos años, desde el 2008 cuando el Apóstol en descanso Suter lo ordenó en el ministerio de Pastor para las Comunidades de Palma y Manacor.