El Servicio Divino tuvo como palabra de texto: «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.» (Lucas 6:36)
En este versículo, Jesús nos llama a reflejar la misericordia de Dios en nuestra vida diaria. Nos recuerda que, así como Dios nos muestra compasión y amor incondicional, nosotros también debemos tratar a los demás con bondad, paciencia y perdón.
Ser misericordiosos no solo significa perdonar, sino también ayudar, comprender y actuar con generosidad, incluso cuando no es fácil. Es un llamado a vivir con un corazón abierto, reflejando el amor de Dios en cada acción.
Una vez terminada la prédica, se realizó el sacramento del Bautismo. El niño de pocos meses de edad permaneció tranquilo en el momento del acto, observando con lo que sucedía a su alrededor.
Después del Bautismo, un miembro de la comunidad, que se trasladó allí junto con su familia hace algunos meses, fue confirmado como Diácono. A partir de ahora, brindará su apoyo al Dirigente de la Comunidad en su labor.