Una sola lengua
El sábado por la tarde se realizó un Servicio Divino enfocado a la juventud y oficiado por un Pastor de la Comunidad de Madrid. El texto bíblico usado para el acto religioso se encuentra en Genesis 11:1: «Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras». Seguidamente una joven procedió a leer los versículos 1-9 del mismo capítulo.
«En este relato, vemos cómo la humanidad, al compartir un mismo lenguaje, pudo unirse en un proyecto común. Sin embargo, su ambición los llevó a olvidar la humildad. Por ello, Dios confundió su lenguaje, y la humanidad se dispersó, cada uno hablando una lengua diferente», explicó el Pastor.
Esta lección es una llamada a la unidad a través del amor. Aunque hablamos diferentes idiomas, venimos de distintas culturas y tenemos diversas experiencias, hay un lenguaje que todos comprendemos: el amor.
Evitar la discordia
La Diaconisa responsable de la Juventud fue llamada al altar, y compartió una reflexión: «Había un león, que siempre veía a tres vacas juntas, y nunca se separaban, y le era imposible poder atacarlas cuando estaban en grupo, así que poco a poco empezó a crear discordia entre ellas, y cuando empezaron a separarse, se fue comiendo una por una». Juntos somos más fuertes y el amor es un lenguaje universal.
Trabajar en equipo
De igual manera, fue llamada a servir al altar otra Diaconisa, mencionando que Dios eligió a sus discípulos y Apóstoles todos distintos y les enseñó su doctrina. Se sirvió del ejemplo de un puzzle, haciendo énfasis en que al unir las piezas se vuelven una sola cosa, como un mismo equipo, un mismo sentir y un mismo idioma, siendo este el amor y la fe.
Antes de iniciar el Servicio Divino se entregó una pieza de puzzle a cada joven, y al finalizar se procedió a unir cada una de sus piezas para encontrar el mensaje: “El lenguaje del amor”.
Domingo
Durante la mañana, se disfrutó de un rico desayuno y acto seguido los jóvenes se dedicaron a ensayar para las próximas presentaciones y actividades de la Iglesia. Hubo tiempo para disfrutar del buen tiempo y refrescarse en la piscina. Se organizó también una barbacoa al aire libre, donde todos pudieron disfrutar de una comida deliciosa para dar por terminada esta jornada juvenil.
Fue un encuentro exitoso y enriquecedor para la juventud del Distrito Centro. Las actividades realizadas no solo fortalecieron la fe, sino que también crearon recuerdos valiosos y amistades duraderas.