Yo quiero seguir a Jesucristo

05.05.2024

El fin de semana del 4 y 5 de mayo, el Apóstol visitó el Distrito Noroeste con un mensaje: aprovechar los dones de Dios y seguir a Jesucristo.

Con un ligero retraso, el Apóstol Rolf Camenzind aterrizó el sábado 4 de mayo en el aeropuerto de Asturias, pero esto no impidió que puntualmente se iniciara el Servicio Divino en el hotel de Oviedo a la hora prevista.

El Apóstol tomó para ese día la palabra de Juan 14:6 (parte) que sirve como base para los Servicios Divinos de Confirmación: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» ya que, como él dijo, tiene tanta riqueza que es una pena no usarla. Para ese día, el mensaje central de la prédica fue seguir el camino, creer en la verdad de Cristo y alcanzar la vida eterna. 

Participaron del Servicio Divino un total de 15 fieles. De ellos, cuatro habían formado un coro que maravilló al Apóstol.

Al finalizar el Servicio Divino, el Apóstol junto al Anciano de Distrito del Noroeste se trasladaron a A Coruña en coche, porque el domingo se celebraría allí un nuevo encuentro con las comunidades de A Coruña y Carballo.

Para el Servicio Divino del domingo, la palabra giró en torno a la importancia de aprovechar los dones regalados por Dios, de ponerlos en valor y luchar por preservarlos. El texto bíblico utilizado como base en esta oportunidad se encuentra en la segunda carta del Apóstol Pablo a Timoteo: «Guarda el buen depósito del Espíritu Santo que mora en nosotros» (2 Timoteo 1:14).

Durante la prédica, el Apóstol nombró algunos de los regalos que Dios da a los fieles, como son el apostolado y los Sacramentos.

«Tenemos que dejarnos guiar por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo quiere explicarnos el Evangelio, el plan de salvación», dijo el Apóstol a los presentes. Es un regalo, no una obligación, aclaró, por tanto, «tengo que decidirme todos los días: Sí, quiero trabajar con este Espíritu». Esto implica luchar con nosotros mismos, para que los tesoros tengan el valor adecuado, para poder darle espacio al Espíritu Santo, y que los cambios de la vida no hagan peligrar la fe. El Apóstol animó así a los presentes a tomar una decisión firme: Yo quiero seguir a Jesucristo. 

Ya al comienzo del Servicio Divino refiriendo al cántico de inicio, Cómo no he de agradecerte, había dejado de lado las preguntas del himno para hacer otra declaración: ¡No quiero vivir sin tu gracia!

El Apóstol hizo referencia también al valor de poder vivir un Servicio Divino y formar parte de una comunidad con la misma meta y el mismo deseo. «Vivir un Servicio Divino es darse cuenta de que el Espíritu nos acompaña y de que Dios nos habla», explicó. Hay una necesidad del alma, pero también nuestra presencia puede ser necesaria para que otros puedan experimentar la comunión, agregó. 

Las dos Diaconisas de A Coruña y el Pastor de Carballo pudieron acompañar en el altar al Apóstol. Una de las diaconisas recordó que ese domingo era también un día especial para las madres en España, por lo que el Apóstol dedicó a ellas uno de los cánticos del coro. 

A continuación, la comunidad participó de uno de los regalos divinos: la Santa Cena. El Apóstol recordó que no se trata de un derecho, sino que es un Sacramento por el que tenemos que estar agradecidos.