¡Ven, te amo!

03.03.2024

El domingo 3 de marzo de 2024, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider visitó Palma de Mallorca, donde ofició el Servicio Divino en ayuda para los difuntos. Una hora llena de emoción y de profunda espiritualidad, en la que el amor y la salvación que Dios ofrece a todas las almas estuvieron en el centro.

«Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias». Esta palabra de Salmos 103: 2-4 fue la elegida como base para el servir.

La prédica del Apóstol Mayor trajo luz y consuelo sobre los diferentes estados en los que se encuentran las almas del más allá. Desde el altar, recordó que el Servicio Divino en ayuda para los difuntos es motivo de alegría, una fiesta de la fe. «Nos alegramos por la salvación que alcanza Dios para nosotros y para las almas del más allá», dijo el presidente de la Iglesia. Como cristianos nuevoapostólicos, creemos en la inmortalidad del alma, en la vida después de la muerte, y en el Dios todopoderoso. Creemos en su amor, justicia y perfección. Y en que la salvación que ofrece es tan grande, que puede borrar todo sufrimiento, agregó.

Cuando una persona va al más allá, explicó el Apóstol Mayor, su estado está condicionado por su relación con Dios. Sabemos que el pecado separa al hombre de Dios, dijo. Pero, ¿qué es el pecado? Es todo lo que no corresponde a la voluntad y al ser de Dios.

Las almas que están en el más allá ya no sufren los dolores del cuerpo, pero sí los dolores del alma: angustia, enfado, rencor; algunos incluso sienten un gran odio por sus contemporáneos, por lo que les hicieron sufrir en vida. Muchas de esas almas también están enfadadas con Dios, por haber permitido ese sufrimiento y su relación con Dios está totalmente destruida. Estas son algunas de las enfermedades que sufren estas almas, explicó el Apóstol Mayor. 

También sufren las personas que nunca se han sentido amadas y, las que han amado mucho, sufren por la separación que produce la muerte. Están aquellos que se sienten arrepentidos, porque ya no pueden reparar los errores cometidos en vida. Hay quienes están decepcionados, y quienes pierden la esperanza al darse cuenta de que ya no hay cambio posible. «Dios comparte estos sufrimientos y hoy los puede sanar por su palabra y por los sacramentos», aseguró el ministerio.

¿Cómo pueden sanar todos esos dolores? Por su palabra, Dios les dice: «Ven, te amo. Quiero que estés conmigo. Te conozco, eres importante y he dado mi vida por ti». A través de los Sacramentos, Dios les da la fuerza para resistir al mal. Pueden participar de la salvación, y recibir paz y consuelo.

Ocuparse de la salvación

«Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios». Esta es una palabra que también tiene repercusión en la actualidad. El Apóstol Mayor manifestó su preocupación por ello: «Lo que las almas hoy reciben, tú lo tienes desde hace tiempo… Pero, ¿cómo lo tratamos?», preguntó. «Ocupate de lo que Dios ha hecho por ti, de la salvación. Esto debería tener un efecto sobre tu vida», exhortó a los presentes.

Durante el Servicio Divino, fueron llamados a colaborar los Apóstoles Arne Hermann y Dirk Schulz, ambos de Alemania, quienes recordaron que el amor de Dios no tiene límites y que las oraciones pueden ayudar a que otros vuelvan a Dios.

A través de la Santa Cena, Dios nos dice: «Créeme, confía en mí; ten paciencia, ¡yo vengo pronto! ¡Ten confianza! ¡Ten fe!». Las almas del más allá pudieron recibir, además de este Sacramento, el Santo Bautismo con Agua y el Santo Bautismo con el Espíritu Santo, que recibieron en representación el Apóstol y Obispo de España.

El coro, la orquesta y un coro de niños, que cantaron en francés y en castellano, fue el broche para la celebración. «Merci beaucoup», les agradeció el presidente de la Iglesia con una sonrisa.

Al finalizar, aún hubo tiempo para la despedida. El Apóstol Mayor junto al Apóstol de Distrito Zbinden, el Apóstol Camenzind y el Obispo Alganza saludaron a cada uno de los participantes del Servicio Divino. El evento reunió también a apóstoles y obispos del distrito Suiza, y a las comunidades de Manacor e Ibiza, con un total de 253 asistentes.