Seminario de enseñanza y Servicio Divino en Málaga

11.06.2023

El sábado 10 de junio se celebró en la Iglesia de Málaga un seminario de enseñanza con todos los los dirigentes de enseñanza de los 8 distritos de España. El domingo 11 de junio el Obispo ofició en Málaga.

Como cada año en España, los dirigentes de enseñanza de los ocho distritos participaron de su seminario. En esta ocasión, el mismo tuvo lugar el sábado 10 de junio en Málaga. Entre otros temas, se trataron la presentación de nuevas lecciones para la Escuela Dominical, la motivación para confirmantes más activos, la violencia y el bullying. Los participantes también conversaron sobre las tareas realizadas en sus áreas de trabajo y sobre los deseos y expectativas de cara al futuro.

En ese mismo fin de semana, el domingo 11 de junio, el Obispo Alganza llevó a cabo un Servicio Divino en la comunidad de Málaga, tomando como base el texto de 1º Corintios 12:12–13. «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu».

El Obispo expresó que se alegraba mucho de volver a estar con los hermanos y hermanas de la comunidad. 

Al principio hemos cantado «Aquí estoy», eso tiene mucho valor, podríamos estar en otro lugar, pero hemos elegido bien. Es muy importante decir: «Aquí estamos Señor», pero también es importante decir: «Aquí estamos para ti, querido hermano y hermana».

El domingo anterior, el Obispo había participado de un Servicio Divino con el Apóstol Mayor en Italia, durante el cual sirvió con la palabra de «santificar el día de reposo», resaltando la importancia de ese día. También expresó que el Señor Jesús se dedicó ese día a ayudar a los demás, igual que ocurre con nosotros. Santificar el día del Señor es venir al Servicio Divino no solo para oír una palabra que necesito, o porque me viene bien, sino porque también quiero hacer el bien a los demás.

Todos somos cuerpo de Cristo

En el capítulo 12 de 1º de Corintios Pablo habla sobre los dones espirituales que Dios reparte a cada uno en particular, pero después habla de que todos somos miembros del mismo cuerpo, entonces, todo el cuerpo puede ser alimentado también. Muchos de nosotros venimos de distintos lugares y culturas, podemos ser ricos, pobres, sanos o enfermos, pero todos tenemos la posibilidad de recibir el mismo alimento, pues somos cuerpo de Cristo. Ese alimento viene de la Palabra, de la Santa Cena, y está por encima de las circunstancias que vivimos cada uno. Siendo cuerpo de Cristo, Dios nos da la posibilidad de recibir las fuerzas necesarias para poder ir a la meta de nuestra fe.

«Los solitarios no podrán llegar a la meta»

Estas son palabras que expresó el Apóstol Mayor y que el Obispo transmitió a la comunidad reunida en Málaga. Cuando venga a la tierra, Jesús tomará a un solo cuerpo, ese cuerpo que se está preparando. Todo el cuerpo es solidario, nos ayudamos los unos a los otros. Permitámonos pensar como Jesús, y si Él, que es la cabeza de la Iglesia, vive con nosotros, entonces podremos ayudar a los demás.

Colaboraron también en la prédica un Evangelista de Distrito de Suiza y el Dirigente de la comunidad de Tarragona.

«Me alegro mucho de estar en la comunidad de Málaga por primera vez», expresó el ministerio de Suiza. Como mencionó el Obispo, en el cuerpo de Cristo hay miembros muy diferentes. Aunque haya muchas diferencias entre nosotros, hay una conexión especial que nos une: todos miramos hacia la cabeza de Cristo, sabiendo que está ahí para nosotros. Qué bonito es cuando debemos tomar una decisión y nos planteamos ¿cómo pensaría Cristo ante esta circunstancia? De esta manera, estamos conectados con Él.

Por su parte, el dirigente de Tarragona manifestó también la alegría de visitar la comunidad de Málaga. Hemos escuchado mucho de la importancia de la vida de la comunidad, pero hay una cosa que es fundamental vivir en las comunidades: la solidaridad. El Obispo ha dicho: «Nadie se salvará solo». Esto es posible solo si podemos vivir siempre con la solidaridad de Jesucristo. Fuera tendremos la soledad de los hombres, pero en la casa del Padre la solidaridad es importante.